Perros
Mielopatía degenerativa canina
La mielopatía degenerativa canina (MDC) es una afección neurológica progresiva que afecta la médula espinal de los perros, lo que provoca una pérdida gradual de la coordinación, la movilidad y, finalmente, la parálisis. La enfermedad afecta principalmente a perros mayores y se considera una de las afecciones más devastadoras que pueden sufrir los perros en su vejez. Aunque no existe una cura conocida, comprender los síntomas, las etapas y los métodos de diagnóstico de la MDC es crucial para que los dueños de mascotas tomen decisiones informadas sobre la salud y la calidad de vida de su perro.
Por Dra. Isabella Miao
9 min read
¿Qué es la mielopatía degenerativa canina?
La mielopatía degenerativa canina es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta la médula espinal, específicamente el área que controla las patas traseras. Es causada por la degeneración de la materia blanca de la médula espinal, lo que lleva a la pérdida de la función nerviosa. Con el tiempo, la degeneración se extiende, lo que provoca debilidad, descoordinación y parálisis en las patas traseras del perro.
La DM a menudo se compara con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), o la enfermedad de Lou Gehrig, en humanos porque afecta de manera similar a las neuronas motoras responsables del control muscular y el movimiento. La enfermedad no afecta el cerebro del perro, sino que se dirige a la médula espinal y los nervios que conducen a los músculos, lo que finalmente hace que se atrofien (encojan) y pierdan función.
La enfermedad generalmente se diagnostica en perros mayores, y la mayoría de los casos aparecen en perros de más de 8 años. La progresión de la DM puede ser lenta, pero finalmente es fatal, ya que afecta gravemente la capacidad del perro para moverse y funcionar.

Causas de la mielopatía degenerativa canina
La causa exacta de la mielopatía degenerativa no se comprende completamente, pero los investigadores creen que está relacionada con una mutación genética en el gen SOD1, que es responsable de producir una enzima llamada superóxido dismutasa 1. Esta enzima es esencial para proteger las células del daño oxidativo. En la DM, la mutación hace que esta enzima funcione mal, lo que lleva a la degeneración de las células nerviosas en la médula espinal.
Si bien la predisposición genética juega un papel clave en el desarrollo de la DM, los factores ambientales u otras condiciones de salud también pueden contribuir a su aparición o acelerar su progresión. Se cree que la enfermedad puede ser desencadenada por una combinación de factores genéticos y ambientales, aunque esto no se ha demostrado definitivamente.
Síntomas de la mielopatía degenerativa canina
Los síntomas de la mielopatía degenerativa canina pueden ser sutiles al principio, empeorando gradualmente con el tiempo. Los dueños de mascotas pueden notar cambios en los patrones de marcha de su perro, la coordinación y la movilidad general. Los primeros signos de la enfermedad a menudo incluyen:
1. Debilidad en las patas traseras
Uno de los primeros síntomas de la DM es una debilidad notable en las patas traseras del perro. Los perros pueden comenzar a arrastrar sus patas traseras, particularmente en un lado, y pueden ser vistos "raspando" el suelo al caminar. Con el tiempo, esta debilidad puede progresar a una parálisis completa en las patas traseras.
2. Pérdida de coordinación (Ataxia)
A medida que la enfermedad progresa, los perros pueden experimentar una falta de coordinación, conocida como ataxia. El perro puede parecer tambaleante o inestable al caminar, como si no pudiera controlar sus extremidades traseras. Esto se debe a la interrupción de la función nerviosa en la médula espinal.
3. Dificultad para levantarse o subir escaleras
Los perros con DM pueden comenzar a tener dificultad para levantarse de una posición acostada, subir escaleras o saltar sobre muebles. La pérdida de fuerza en las extremidades traseras dificulta que el perro realice estos movimientos básicos.
4. Temblores
Algunos perros con mielopatía degenerativa pueden exhibir temblores leves o sacudidas en sus patas traseras a medida que la enfermedad afecta la médula espinal. Estos temblores pueden ser más notorios cuando el perro está de pie o tratando de moverse.
5. Atrofia muscular
A medida que la enfermedad progresa, los músculos de las patas traseras pueden comenzar a encogerse o atrofiarse debido a la falta de uso. Esto puede hacer que las patas del perro parezcan delgadas y débiles, y puede conducir a una mayor pérdida de movilidad.
6. Incontinencia
En las últimas etapas de la DM, algunos perros pueden experimentar incontinencia urinaria y fecal. Esto se debe al daño nervioso que afecta la capacidad del perro para controlar la vejiga y los movimientos intestinales.
7. Dolor o sensibilidad
A diferencia de otros trastornos neurológicos, la mielopatía degenerativa no suele ser dolorosa, pero algunos perros pueden experimentar molestias debido a la tensión muscular o problemas articulares relacionados con su falta de movilidad.
Etapas de la mielopatía degenerativa canina
La mielopatía degenerativa progresa a través de varias etapas, y los síntomas se vuelven más graves a medida que avanza la enfermedad. Las etapas de la DM generalmente se dividen en cuatro etapas:
Etapa 1: Signos tempranos
En las primeras etapas de la DM, los perros pueden mostrar debilidad leve o tambaleo en sus patas traseras. Los síntomas son sutiles y el perro aún puede caminar distancias cortas sin dificultad. En este punto, los dueños de mascotas pueden notar arrastre ocasional de las patas, pero la calidad de vida del perro aún no se ve gravemente afectada.
Etapa 2: Síntomas moderados
A medida que la enfermedad progresa, los síntomas se vuelven más notorios. El perro puede experimentar una debilidad y problemas de coordinación más significativos en las patas traseras, lo que dificulta caminar y subir escaleras. La atrofia muscular comienza a aparecer y el perro puede comenzar a perder el equilibrio al caminar.
Etapa 3: Pérdida grave de movilidad
En esta etapa, la movilidad del perro se ve significativamente comprometida. El perro puede tener problemas para caminar o ponerse de pie y puede comenzar a caerse con frecuencia. Las patas traseras pueden quedar completamente paralizadas y el perro puede necesitar ayuda para levantarse o moverse.
Etapa 4: Parálisis completa
En la cuarta y última etapa, el perro puede quedar completamente paralizado de las extremidades traseras. La incontinencia se vuelve más pronunciada y el perro puede tener dificultades para comer o beber sin ayuda. La calidad de vida del perro disminuye significativamente y, a menudo, se considera la eutanasia en esta etapa.
Prueba de mielopatía degenerativa canina
Si su perro presenta signos de debilidad o pérdida de coordinación, es importante consultar a un veterinario para un diagnóstico adecuado. La mielopatía degenerativa canina puede ser difícil de diagnosticar basándose únicamente en los síntomas clínicos, ya que sus primeros signos pueden imitar los de otros trastornos neurológicos.
Prueba genética
La prueba más fiable para la DM es una prueba genética para detectar la presencia del gen SOD1 mutado. Esta prueba se realiza utilizando una muestra de sangre o de hisopo bucal. Si su perro da positivo a la mutación genética, indica una predisposición genética a la enfermedad, aunque no todos los perros con la mutación desarrollarán necesariamente DM. Si la prueba es negativa, se descarta la DM como una posible causa de los síntomas.
Exclusión de otras condiciones
Dado que la DM comparte síntomas con otras afecciones, como la enfermedad del disco intervertebral (IVDD), la displasia de cadera o la artritis, un veterinario también deberá descartar estas posibilidades mediante estudios de imagen (rayos X o resonancias magnéticas) y otras pruebas.
Examen neurológico
Un examen neurológico completo también es esencial para determinar la ubicación y la naturaleza del daño neurológico. Un neurólogo veterinario puede evaluar los reflejos, la coordinación y la marcha del perro para determinar la fuente exacta del problema.
Tratamiento de la mielopatía degenerativa canina
Desafortunadamente, no existe cura para la mielopatía degenerativa canina. Sin embargo, existen estrategias de manejo que pueden ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del perro, especialmente en las etapas iniciales.
1. Fisioterapia
La fisioterapia es una de las formas más efectivas de ayudar a los perros con DM a mantener la fuerza y la movilidad. El ejercicio regular, los estiramientos y los ejercicios de rango de movimiento pueden ayudar a preservar la masa muscular y mejorar la coordinación. La hidroterapia (natación) es particularmente beneficiosa ya que proporciona un entorno de bajo impacto para el ejercicio y puede ayudar con el equilibrio y el fortalecimiento muscular.
2. Dispositivos de asistencia
A medida que la enfermedad progresa, los perros pueden necesitar asistencia con la movilidad. Andadores, carritos y otros dispositivos de asistencia pueden ayudar a los perros a moverse con mayor facilidad y mantener la independencia. Estos dispositivos también pueden ayudar a prevenir una mayor atrofia muscular causada por la inmovilidad.
3. Medicamentos antiinflamatorios
Se pueden recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para controlar el dolor y la inflamación, especialmente si el perro experimenta dolor en las articulaciones debido a patrones de movimiento alterados.
4. Apoyo nutricional
Proporcionar una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede ayudar a mantener la salud general y apoyar la masa muscular. Algunos veterinarios recomiendan suplementos como ácidos grasos omega-3 y antioxidantes para promover la salud nerviosa y reducir el estrés oxidativo en el sistema nervioso.
5. Consideración de eutanasia
Dado que la mielopatía degenerativa es una enfermedad progresiva y terminal, la eutanasia puede convertirse en una consideración cuando el perro llega a las últimas etapas de la enfermedad. Si la calidad de vida del perro se deteriora hasta el punto en que ya no puede moverse o realizar funciones básicas (como comer, beber o eliminar desechos), la eutanasia puede ser la opción más amable para evitar el sufrimiento.
Razas con mielopatía degenerativa canina
Si bien cualquier perro puede desarrollar mielopatía degenerativa, ciertas razas están más predispuestas a la enfermedad debido a factores genéticos. Las siguientes razas son las más comúnmente afectadas por la DM:
- Pastores alemanes
- Bóxers
- Corgis galeses de Pembroke
- Retriever de la Bahía de Chesapeake
- Golden Retrievers
- Perros pastor de Shetland
- Setters irlandeses
- Doberman Pinschers
Los dueños de estas razas deben estar particularmente atentos a los síntomas de la DM, especialmente a medida que sus perros envejecen.
Cuándo eutanasiar a un perro con mielopatía degenerativa
Decidir cuándo eutanasiar a un perro con mielopatía degenerativa es una de las decisiones más difíciles que un dueño de mascota tendrá que enfrentar. Es esencial centrarse en la calidad de vida y el confort general del perro.
Algunas señales de que puede ser el momento de considerar la eutanasia incluyen:
- Parálisis completa en las extremidades traseras
- Incapacidad para comer, beber o hacer sus necesidades
- Dolor o angustia significativos
- Incapacidad para ponerse de pie o caminar incluso con asistencia
- Pérdida de interés en la vida o en interactuar con la familia
Discutir las opciones con su veterinario y considerar el bienestar y la comodidad del perro es crucial durante este difícil proceso de toma de decisiones.
Conclusión
La mielopatía degenerativa canina es una condición desgarradora que puede cambiar drásticamente la vida tanto del perro como de su dueño. Si bien no existe una cura, comprender la enfermedad, sus síntomas y las opciones de manejo disponibles puede ayudar a mejorar la calidad de vida del perro y guiar a los dueños a tomar decisiones informadas. El cuidado veterinario regular, las pruebas genéticas y la fisioterapia pueden retrasar la progresión de la enfermedad, y los dispositivos de asistencia pueden brindar apoyo a medida que la condición del perro empeora. En última instancia, cuando llegue el momento de decir adiós, la eutanasia puede ser una forma compasiva de prevenir más sufrimiento y garantizar la dignidad y la paz del perro.
Acerca del autor
Dra. Isabella Miao
Veterinario
La Dra. Isabella Miao es una veterinaria compasiva y dedicada con más de 10 años de experiencia en el cuidado excepcional de mascotas de todo tipo. Especializada tanto en medicina preventiva como en atención de emergencias, la Dra. Miao siente una profunda pasión por promover la salud y el bienestar general de los animales. Su amplio conocimiento, combinado con su enfoque empático, le ha valido la confianza y la admiración de dueños de mascotas y colegas por igual.
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