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Cómo cuidar a un gato con una hernia discal
Una hernia discal (también conocida como enfermedad del disco intervertebral o EDIV) es una afección grave que puede afectar la médula espinal y los nervios de su gato, provocando dolor, dificultad para moverse e incluso parálisis. Aunque la hernia discal se asocia más comúnmente con los perros, los gatos también pueden padecerla, y es vital saber cómo controlarla si ocurre. Este artículo proporcionará una guía detallada sobre cómo cuidar a un gato con hernia discal, incluyendo la comprensión de la enfermedad, los signos y síntomas, las opciones de tratamiento, la rehabilitación y cómo garantizar la calidad de vida de su gato durante la recuperación.
Por Dra. Isabella Miao
8 min read
¿Qué es una hernia discal en gatos?
La columna vertebral de un gato está compuesta por vértebras amortiguadas por discos. Estos discos están hechos de cartílago y están diseñados para actuar como amortiguadores entre los huesos. Una hernia discal ocurre cuando uno de estos discos se daña, ya sea al abultarse o herniarse, y presiona la médula espinal. Esto puede causar daño nervioso, lo que resulta en dolor, debilidad y pérdida de coordinación.
En los gatos, las hernias discales ocurren con mayor frecuencia en la región toracolumbar (espalda media) o cervical (cuello) de la columna vertebral. Aunque la enfermedad del disco intervertebral (IVDD) no es tan común en gatos como en perros, aún puede ser una condición grave que requiere atención veterinaria inmediata.
Cómo cuidar a un gato con una hernia discal
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Reposo y confinamiento: Limite el movimiento de su gato manteniéndolo en un espacio pequeño y tranquilo para evitar más lesiones. Evite saltar, trepar y correr.
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Manejo del dolor: Consulte a su veterinario para obtener un alivio adecuado del dolor, como medicamentos antiinflamatorios o analgésicos. Nunca le dé a su gato medicamentos para humanos.
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Visitas al veterinario: Programe revisiones periódicas para controlar el progreso y ajustar el tratamiento. Siga de cerca los consejos de su veterinario.
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Fisioterapia: Una vez que el dolor esté controlado, su veterinario puede recomendar ejercicios suaves o hidroterapia para ayudar a recuperar la fuerza y la movilidad.
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Control de peso: Si su gato tiene sobrepeso, controle su dieta para reducir la tensión en la columna vertebral.
(Lea también: Mantener un peso saludable en su gato) -
Monitorizar los síntomas: Esté atento a un empeoramiento de los síntomas, como dificultad para caminar, incontinencia o aumento del dolor. Si esto ocurre, comuníquese con su veterinario de inmediato.
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Opciones quirúrgicas: Si no hay mejoría o si ocurre parálisis, puede ser necesaria una cirugía para aliviar la presión sobre la columna vertebral.
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Comodidad en el hogar: Cree un área de descanso suave y de apoyo para su gato para promover la curación y la comodidad durante la recuperación.
Causas de las hernias discales en gatos
Una hernia discal puede ser causada por varios factores:
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Traumatismo o lesión: Accidentes, caídas o cualquier tipo de traumatismo por fuerza contundente pueden provocar que un disco se hernie o se deslice. Un gato que se cae desde una altura o sufre un accidente automovilístico puede estar en riesgo.
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Envejecimiento y degeneración: A medida que los gatos envejecen, los discos de su columna vertebral pueden perder elasticidad y fuerza. Esta degeneración natural puede hacer que los discos sean más susceptibles a deslizarse o herniarse, incluso con un estrés menor.
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Factores genéticos: Algunas razas pueden estar predispuestas a problemas de columna, incluidas las hernias discales. Si bien no es tan pronunciado como en ciertas razas de perros, algunos gatos, particularmente aquellos con cuerpos largos como el siamés o el munchkin, pueden tener una mayor probabilidad de desarrollar problemas de columna.
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Obesidad: El exceso de peso ejerce una tensión adicional sobre la columna vertebral, lo que aumenta la probabilidad de problemas de disco en gatos con sobrepeso.
(Relacionado: Mi gato está tan gordo como mi perro: ¿Qué debo hacer?)
Signos y síntomas de una hernia discal en gatos
Reconocer los síntomas de una hernia discal a tiempo es crucial para brindarle a su gato la atención adecuada. Los signos a los que debe prestar atención incluyen:
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Dolor o sensibilidad: Los gatos con una hernia discal a menudo exhiben signos de dolor o malestar, incluida la vocalización al tocarlos, lamer o morder su espalda y esconderse. El dolor generalmente se localiza en la columna vertebral o el área del cuello.
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Dificultad para caminar o moverse: Una hernia discal puede afectar la coordinación y la movilidad de un gato. Los gatos pueden tener dificultad para caminar, arrastrar las patas traseras o incluso tropezar.
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Parálisis o debilidad: En casos graves, su gato puede experimentar parálisis parcial o completa, particularmente en las patas traseras. Si la médula espinal está gravemente comprimida, la parálisis puede ser inmediata y profunda.
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Espasmos musculares o temblores: Pueden ocurrir espasmos musculares, a menudo en el área afectada. Algunos gatos también experimentarán temblores o falta de coordinación normal al intentar caminar.
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Cambios en la micción o defecación: Los gatos con lesiones espinales graves pueden perder la capacidad de controlar la vejiga o los intestinos, lo que lleva a la incontinencia.
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Rigidez en el cuello o la espalda: Los gatos pueden mantener la cabeza o la espalda en una posición anormal debido al dolor o la incomodidad. Esto puede hacer que parezcan "rígidos" al moverse.

Diagnóstico de una hernia discal en gatos
Si nota alguno de los síntomas anteriores, es importante llevar a su gato al veterinario lo antes posible. El diagnóstico de una hernia discal generalmente implica:
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Examen físico: Su veterinario realizará un examen físico exhaustivo, evaluando el rango de movimiento, los reflejos y la sensibilidad al dolor de su gato a lo largo de la columna vertebral.
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Evaluación neurológica: Se puede realizar un examen neurológico detallado para detectar signos de daño o compresión nerviosa. Esto ayuda a determinar qué parte de la columna vertebral está afectada.
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Imágenes: Se pueden tomar radiografías para descartar fracturas u otros problemas esqueléticos. Sin embargo, las radiografías no siempre son concluyentes para diagnosticar hernias discales. Las técnicas avanzadas de imágenes como la resonancia magnética o la tomografía computarizada son más efectivas para visualizar daños en los tejidos blandos como una hernia discal.
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Análisis de sangre: Se pueden realizar análisis de sangre para descartar otras afecciones de salud que podrían estar contribuyendo a los síntomas.
Opciones de tratamiento para gatos con una hernia discal
Una vez que se ha diagnosticado una hernia discal, su veterinario discutirá el mejor curso de tratamiento según la gravedad de la afección, la edad de su gato, su salud general y su estilo de vida. Hay varias opciones de tratamiento, incluida la gestión conservadora y la cirugía.
1. Tratamiento conservador (no quirúrgico)
En los casos en que la hernia discal es menos grave y el gato aún puede caminar, el tratamiento no quirúrgico puede ser efectivo. Esto generalmente implica:
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Reposo: El reposo es uno de los aspectos más importantes de la curación. Su gato deberá evitar saltar, trepar o cualquier otra actividad que pueda exacerbar la afección. Esto a menudo implica confinarlos a un espacio pequeño y tranquilo donde puedan descansar cómodamente.
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Manejo del dolor: El alivio del dolor es crucial. Su veterinario puede recetar medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE) u opioides para controlar el dolor y la inflamación. También se pueden usar esteroides para reducir la hinchazón alrededor del área espinal afectada.
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Fisioterapia: Una vez que el dolor agudo disminuya, la fisioterapia puede ayudar a su gato a recuperar la fuerza y la movilidad. Esto puede implicar estiramientos suaves, ejercicios de rango de movimiento pasivos e incluso hidroterapia para fortalecer los músculos que sostienen la columna vertebral.
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Control de peso: Si su gato tiene sobrepeso, controlar su peso puede reducir el estrés en su columna vertebral y mejorar la recuperación.
2. Cirugía
En casos más graves, especialmente cuando hay parálisis o una compresión nerviosa significativa, puede ser necesaria una cirugía. La intervención quirúrgica puede implicar:
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Discectomía: Este es un procedimiento quirúrgico para extirpar el disco dañado que está presionando la médula espinal. A menudo se recomienda cuando los tratamientos conservadores fallan o si ocurre parálisis.
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Fusión espinal: En ciertos casos, el veterinario puede optar por la fusión espinal para estabilizar la columna vertebral después de la extracción del disco.
El tratamiento quirúrgico puede ser muy efectivo, pero conlleva riesgos, incluidas las complicaciones de la anestesia y las infecciones posquirúrgicas. Después de la cirugía, su gato requerirá un período de descanso y rehabilitación, similar al manejo conservador.
Rehabilitación y recuperación
La recuperación de una hernia discal en gatos generalmente toma de 6 a 8 semanas, dependiendo de la gravedad y el tratamiento. La recuperación de una hernia discal puede ser un proceso largo, ya sea que su gato se someta a cirugía o reciba tratamiento conservador. Los siguientes pasos son cruciales para asegurar una recuperación exitosa:
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Reposo confinado: Su gato deberá permanecer en un área confinada y tranquila durante varias semanas para permitir que la columna vertebral sane. Esto evita el movimiento excesivo que podría provocar una nueva lesión.
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Visitas de seguimiento al veterinario: Las revisiones periódicas con su veterinario son esenciales para controlar el progreso de su gato y ajustar el tratamiento si es necesario. Su veterinario también puede realizar imágenes adicionales para evaluar la curación.
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Fisioterapia: A medida que su gato comience a sanar, la fisioterapia lo ayudará a recuperar la fuerza muscular, la flexibilidad y la coordinación. La terapia podría incluir masajes, movilizaciones articulares y caminatas o natación supervisadas. Muchos veterinarios recomiendan la hidroterapia (terapia acuática), que es especialmente beneficiosa para las lesiones de la columna vertebral, ya que la flotabilidad del agua ayuda a reducir la tensión en la columna vertebral.
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Cuidado y seguimiento en el hogar: Deberá estar atento al comportamiento y la condición física de su gato durante la recuperación. Busque signos de empeoramiento del dolor, debilidad o pérdida del control de la vejiga y los intestinos. Si ocurre alguno de estos, comuníquese con su veterinario de inmediato.

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Control de peso: Mantener a su gato con un peso saludable reduce la tensión en su columna vertebral y articulaciones.
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Entorno seguro: Prevenga caídas y accidentes limitando el acceso de su gato a lugares altos, especialmente si es mayor o tiene antecedentes de problemas de columna.
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Revisiones veterinarias periódicas: Las visitas regulares al veterinario pueden ayudar a detectar los primeros signos de problemas de columna y otros problemas de salud antes de que se vuelvan graves.
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Ejercicio suave: Proporcionar a su gato ejercicio regular y suave (sin sobreesfuerzo) puede ayudar a mantener sus músculos fuertes y apoyar su columna vertebral.
Prevención de futuras hernias discales en gatos
Si bien no todas las causas de las hernias discales se pueden prevenir, hay pasos que puede seguir para minimizar el riesgo:
Conclusión
Cuidar a un gato con una hernia discal requiere paciencia, vigilancia y un enfoque proactivo. Si bien la afección puede ser dolorosa y desafiante, muchos gatos se recuperan con el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados adecuados. Ya sea que su gato requiera un manejo conservador o cirugía, lo más importante es seguir las instrucciones de su veterinario y darle a su gato mucho tiempo para descansar y sanar. Al proporcionar el tratamiento adecuado y garantizar un entorno seguro y de apoyo, puede ayudar a su gato a vivir una vida cómoda y activa nuevamente.
Acerca del autor
Dra. Isabella Miao
Veterinario
La Dra. Isabella Miao es una veterinaria compasiva y dedicada con más de 10 años de experiencia en el cuidado excepcional de mascotas de todo tipo. Especializada tanto en medicina preventiva como en atención de emergencias, la Dra. Miao siente una profunda pasión por promover la salud y el bienestar general de los animales. Su amplio conocimiento, combinado con su enfoque empático, le ha valido la confianza y la admiración de dueños de mascotas y colegas por igual.
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